Dublin en un día
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Si bien Dublín festejó sus primeros mil años en 1988, lo cierto es que la región donde se asienta ha estado poblada por lo menos desde el siglo II a.C., y gracias a que la capital de Irlanda es más bien pequeña, un día te alcanza para poder conocer sus principales atractivos y, ¿por qué no?, también lo alegre de sus noches.

Parque St. Stephen’s Green

Qué tal iniciar nuestro recorrido en el parque St. Stephen’s Green, que compensa su pequeño tamaño con una gran hermosura, y eso que coches lo rodean por todos lados; es particularmente atractivo en los meses de abril a junio, cuando se llena de flores  de todos tipos y colores, tan bien cuidadas, que seguro sería la envidia de los mejores jardineros.

¡Sí!, flores amarillas, naranjas, blancas, rojas, lilas… múltiples tonalidades, como las de las puertas de las casas de Dublín, aunque éstas tienen su propia leyenda.

Si bien Dublín festejó sus primeros mil años en 1988, lo cierto es que la región donde se asienta ha estado poblada por lo menos desde el siglo II a.C., y gracias a que la capital de Irlanda es más bien pequeña, un día te alcanza para poder conocer sus principales atractivos y, ¿por qué no?, también lo alegre de sus noches.

 

Catedral de San Patricio

Cuenta la historia que San Patricio fue quien logró convertir al cristianismo a los celtas que vivían en Irlanda, se le considera el padre de esta nación, por eso, en donde estuvo el pozo donde el santo bautizaba a los convertidos se erigió la Catedral de San Patricio, que hoy tienes que conocer sí o sí cuando visitas Dublín.

El recorrido a pie hacia ahí es muy grato, pues te permite apreciar las fachadas de ladrillo, por lo que es muy recomendable hacerlo así.

Mientras que su exterior se aprecia austero, pero magnánimo, su interior es monumental, principalmente el coro, no te extrañe, pues, que aquí se interpretara por vez primera El Mesías, de Händel, y es que este sitio maravilla. Como dato curioso, en el centro de la catedral está la tumba y la máscara mortuoria del escritor de “Los viajes de Gulliver”, Jonathan Swift.

Si bien Dublín festejó sus primeros mil años en 1988, lo cierto es que la región donde se asienta ha estado poblada por lo menos desde el siglo II a.C., y gracias a que la capital de Irlanda es más bien pequeña, un día te alcanza para poder conocer sus principales atractivos y, ¿por qué no?, también lo alegre de sus noches.

Christ Church

Camino hacia el Ayuntamiento te encontrarás con la primera catedral de la capital de Irlanda, Christ Church, en cuyo sótano se asienta la más antigua estructura de Dublín, se trata de una enorme cripta hoy sede de exposiciones y de una pequeña cafetería. Otra curiosidad es que parte del edificio ¡forma un puente!

Irlanda no es un país muy grande, y desde Dublín se pueden visitar lugares emblemáticos como los acantilados de Moher o la Calzada del Gigante. Por lo tanto, supone también un lugar estratégico desde el que visitar el resto de Irlanda. En esta guía hablaremos sobre qué ver en Dublín y también sobre cómo preparar tu viaje para que todo salga de maravilla.

¡Hora de un tentempié!

¡Sería un pecado no aprovechar que estás por esta zona de la ciudad y no pasar a la superfamosa pastelería Queens of Tarts!, que como su nombre lo indica, es la “reina de las tartas”, sin duda uno de los mejores lugares donde ir en Dublín para merendar, desayunar o simplemente disfrutar chocolates, tartas, bizcochos, cupcakes, pastelitos delicatessen… y otras muchos bocadillos más. ¡No te la pierdas!

Irlanda no es un país muy grande, y desde Dublín se pueden visitar lugares emblemáticos como los acantilados de Moher o la Calzada del Gigante. Por lo tanto, supone también un lugar estratégico desde el que visitar el resto de Irlanda. En esta guía hablaremos sobre qué ver en Dublín y también sobre cómo preparar tu viaje para que todo salga de maravilla.

Ayuntamiento

Justo enfrente de Queens of Tarts se yergue uno de los edificios más emblemáticos de la capital irlandesa: el Ayuntamiento de Dublín, una de las construcciones mejor conservadas en toda Europa.

Su interior es francamente espectacular, tal es el caso de la conocida como rotonda. Se dice que aquí se guardan unas 100 cartas reales, así como la espada y la maza de la ciudad.

Si bien Dublín festejó sus primeros mil años en 1988, lo cierto es que la región donde se asienta ha estado poblada por lo menos desde el siglo II a.C., y gracias a que la capital de Irlanda es más bien pequeña, un día te alcanza para poder conocer sus principales atractivos y, ¿por qué no?, también lo alegre de sus noches.

Castillo de Dublín

Como en muchas de las ciudades antiguas europeas, Dublín tiene su castillo, una fortaleza que se levantó en el siglo XII donde hubo un asentamiento vikingo, pero que tuvo que ser reconstruida en 1684 tras un incendio, la cual fue sede del gobierno hasta 1922 y hoy se utiliza para ceremonias del Estado.

Hay visitas guiadas, aunque valga aclarar que el guía de ahí sólo habla inglés; particularmente interesante es la Torre de la bóveda, única estructura que se conserva de la época medieval y que en su bóveda subterránea tiene vestigios de lo que un día fueron las calles adoquinadas de la ciudad.

¡Ah! Y sus interiores son extraordinarios, durante la visita conoces la Sala de James Connolly, el Salón Granard, así como las habitaciones del Rey, la Reyna y el Salón del Trono, decoradas a detalle con muebles, hermosas alfombras y lámparas como cuando los monarcas tenían sus aposentos aquí.

Si bien Dublín festejó sus primeros mil años en 1988, lo cierto es que la región donde se asienta ha estado poblada por lo menos desde el siglo II a.C., y gracias a que la capital de Irlanda es más bien pequeña, un día te alcanza para poder conocer sus principales atractivos y, ¿por qué no?, también lo alegre de sus noches.

Estatua de Molly Mallone

Junto al Ayuntamiento, la estatua de Molly Mallone, en  la calle Grafton St., es un referente obligado, pues fue la inspiración para la canción “Cockels and mussels”, todo un himno de Irlanda.

Irlanda no es un país muy grande, y desde Dublín se pueden visitar lugares emblemáticos como los acantilados de Moher o la Calzada del Gigante. Por lo tanto, supone también un lugar estratégico desde el que visitar el resto de Irlanda. En esta guía hablaremos sobre qué ver en Dublín y también sobre cómo preparar tu viaje para que todo salga de maravilla.

Biblioteca Old Library

En el interior de la universidad más antigua de Irlanda, el Trinity College, se encuentra una biblioteca que incluso ha servido de inspiración para famosas películas.

la Old Library, un recinto que atesora nada menos que 200 mil libros, ordenados por tamaño y en orden alfabético, el más famoso de ellos, el Book of Kells, fue escrito por monjes celtas y contiene los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, ¡imagínate su antigüedad! Te recomendamos que consigas tu entrada por internet, porque si no, tendrás dificultades para entrar, y la verdad, sería una verdadera lástima que te perdieras de este inigualable sitio.

Si bien Dublín festejó sus primeros mil años en 1988, lo cierto es que la región donde se asienta ha estado poblada por lo menos desde el siglo II a.C., y gracias a que la capital de Irlanda es más bien pequeña, un día te alcanza para poder conocer sus principales atractivos y, ¿por qué no?, también lo alegre de sus noches.

Avenida O’Conell y el Spire

Al salir del Trinity College hay que tomas camino y cruzar el río Liffey, para que conozcas una de las avenidas más amplias de Europa, la  O’Conell.

Famosa por la propia estatua del general O’Conell que la preside, un luchador por la independencia de Irlanda, por sus tiendas y restaurantes, pero sobre todo por la gigantesca aguja Spire, un obelisco metálico de 120 metros de altura que en realidad se llama Monument of light, una auténtica rareza, principalmente si la comparamos con su entorno.

Si bien Dublín festejó sus primeros mil años en 1988, lo cierto es que la región donde se asienta ha estado poblada por lo menos desde el siglo II a.C., y gracias a que la capital de Irlanda es más bien pequeña, un día te alcanza para poder conocer sus principales atractivos y, ¿por qué no?, también lo alegre de sus noches.

Guinness Store House conocimiento no riñe con diversión

Prepara tu Dublin Pass y lánzate río arriba rumbo a la fábrica Guinness Store House, donde se hace la famosa cerveza; ahí podrás hacer un muy entretenido recorrido para conocer el proceso de elaboración de la bebida.

Al terminar, te espera la Gravity Bar, una cervecería circular donde, además de degustar el producto estrella de la casa, podrás tener una vista 360º de Dublín. Seguro ya tendrás hambrita, así que, ¿qué tal una carne de cordero macerada en salsa de cerveza Guinness? No te la pierdas.

Si bien Dublín festejó sus primeros mil años en 1988, lo cierto es que la región donde se asienta ha estado poblada por lo menos desde el siglo II a.C., y gracias a que la capital de Irlanda es más bien pequeña, un día te alcanza para poder conocer sus principales atractivos y, ¿por qué no?, también lo alegre de sus noches.

 

Temple bar y Millenium Bridge

Buenooo, ya que iniciamos la fiesta es hora de desandar camino y regresar hacia la zona centro, quizá te convenga un taxi, el cual te dejará en Millenium Bridge, tal vez el más bonito puente de la ciudad, de ahí tan sólo cruzar hacia Temple Bar, uno de los barrios más famosos de la ciudad, llegarás al paraíso de los pubs (muy recomendable).

El más famoso de ellos con el nombre de este barrio, pero cualquiera es bueno, mucha música y excelente comida, como en el Merchants Arch, ¡nunca sabes si estarás oyendo a los herederos de U2!

Irse de Dublín sin dar un paseo por Temple Bar de noche es algo que NO puedes hacer, se trata del alma de la ciudad, una urbe próspera que aquí muestra su lado más amable. Ahora, si lo haces justo en la celebración de San Patricio… ¡quizá tu estancia no sea sólo de un día! Por cierto, si quieres aprovechar al máximo tu estadía, aquí tienes una interesante gama de opciones.

Irse de Dublín sin dar un paseo por Temple Bar de noche es algo que NO puedes hacer, se trata del alma de la ciudad, una urbe próspera que aquí muestra su lado más amable. Ahora, si lo haces justo en la celebración de San Patricio… ¡quizá tu estancia no sea sólo de un día!

Por cierto, si quieres aprovechar al máximo tu estadía, aquí tienes una interesante gama de opciones.

 

 

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Irlanda no es un país muy grande, y desde Dublín se pueden visitar lugares emblemáticos como los acantilados de Moher o la Calzada del Gigante.
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